
* Pasan a la etapa final de Infomatrix, uno de los certámenes de ciencia, tecnología e innovación más importantes a nivel iberoamericano.
* Representarán a Quintana Roo en la final nacional.
Cancún, Q. Roo, México, 26 marzo 2026. – Como parte del posicionamiento de Quintana Roo en el mapa de la innovación científica, los estudiantes Karl Suárez Hernández e Isaac Gómez Sánchez, del programa educativo de Ingeniería Ambiental, del Departamento de Ciencias Básicas e Ingenierías, lograron su pase a la final nacional del concurso Infomatrix, acompañados por su asesora, la M. C. Estefanía Paola Severo Martínez.
Los jóvenes presentaron un proyecto de valorización integral del aceite de cocina usado, con el que obtienen biodiésel y aprovechan la glicerina como subproducto, evitando que este residuo termine contaminando suelos, drenajes y el mar caribeño.

Infomatrix es uno de los certámenes de ciencia, tecnología e innovación más importantes a nivel iberoamericano, organizado por la Red de Investigadores Educativos y la Fundación México Unido para la Investigación en Ciencias. Reúne a estudiantes de nivel medio superior y superior de diversas instituciones para presentar proyectos en categorías como robótica, software, ingeniería ambiental y sustentabilidad. Llegar a la final nacional representa no solo un reconocimiento al talento y la dedicación, sino también la oportunidad de medirse con los mejores desarrollos del país y, en etapas posteriores, con proyectos de otras naciones.
La Rectora de la Universidad del Caribe, Lic. Xóchitl Carmona Bareño, se reunión con los ganadores y su asesora, de quienes dijo estar “muy orgullosa, ya que llevan el nombre de la Unicaribe”; al tiempo que reiteró el respaldo y apoyo de la institución, para participar en las siguientes etapas del concurso, en los niveles nacional e iberoamericano.

La fase regional del concurso se llevó a cabo los pasados 19 y 20 de marzo en el Colegio St. John’s, donde la propuesta de los universitarios destacó entre decenas de participantes, por su enfoque integral y su aplicación directa a una problemática local: el manejo inadecuado del aceite vegetal usado.
Mientras que en muchos hogares y establecimientos gastronómicos, este residuo termina vertido en fregaderos o en la basura, Karl e Isaac desarrollaron un proceso que lo convierte en biodiésel y al mismo tiempo, transforma la glicerina residual en un producto con valor comercial, cerrando el ciclo de aprovechamiento.
“No solo generamos un combustible más limpio, sino que demostramos que con ingeniería ambiental es posible darle una segunda vida a lo que muchos consideran basura. Este proyecto nace pensando en nuestra costa, en nuestros cenotes y en la necesidad de reducir la huella que dejamos como destino turístico”, expresaron los estudiantes durante su presentación.

Orgullo universitario
La M.C. Estefanía Paola Severo Martínez, asesora del proyecto, destacó la calidad técnica y el compromiso social de los jóvenes, quienes han trabajado durante meses en la consolidación de un prototipo funcional. “Este logro visibiliza el talento que tenemos en la Universidad del Caribe y la relevancia de la ingeniería ambiental para resolver problemas reales de nuestro entorno. Es un orgullo ver cómo nuestros estudiantes trascienden las aulas y llevan el nombre de la institución a escenarios nacionales”, afirmó.
La final nacional se celebrará en el mes de mayo en el estado de Toluca, donde Karl e Isaac competirán con los proyectos más destacados del país. Su participación no solo pone en alto el nombre de Quintana Roo, sino que representa una oportunidad estratégica para respaldar soluciones innovadoras frente a los desafíos ambientales que existen en la región.
El proyecto de valorización integral del aceite de cocina es una muestra clara de que la ciencia aplicada, la conciencia ecológica y el trabajo universitario pueden convertirse en motores de cambio. Karl Suárez Hernández, Isaac Gómez Sánchez y su asesora, Estefanía Severo, ya tienen su boleto a la final nacional, esperando seguir avanzando en las siguientes etapas del concurso.
Colaboración especial de la M.C. Estefanía Paola Severo Martínez
